En esta sala de la gruta están los peces que se muerden la cola. Giran , giran y giran , dando vueltas y vueltas y no ven alrededor de qué dan vueltas.
El camino no es fácil, encontrarlo tampoco lo es , pero una vez me voy adentrando, las dudas se reducen , cada vez hay menos desvíos a izquierda o derecha, cada vez está más claro que la senda solo conduce hacia arriba.
Una espléndida noche en los llanos de las montañas de Velomonte, cubiertos de blancas flores, el viento sopla suavemente y los grillos cantan por todos lados.